Jornada Mundial por el Trabajo Decente 2017

El próximo 7 de octubre se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, jornada compartida con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el movimiento mundial de trabajadores cristianos y el movimiento sindical mundial.

Con este motivo queremos recordar como en nuestra diócesis y en nuestra comunidad, al igual que en todo el mundo, el paro, el subempleo y el trabajo precario tienen un gran impacto negativo en la vida de trabajadoras y trabajadores y sus familias, agravando la pobreza y la exclusión social. Una situación que hace necesario reiterar que el trabajo es un derecho fundamental de toda persona, vinculado a la dignidad humana; que el trabajo no es sólo una fuente de ingresos, sino que es un bien para la persona.

Consideramos una exigencia ética irrenunciable el respeto de los derechos de las personas trabajadoras, que se fundamentan en la naturaleza de la persona humana y en su dignidad trascendente: remuneración justa, descanso, seguridad y salud, integridad moral, adecuada protección social para la vejez, la enfermedad, el accidente y el paro, reunión, asociación, huelga y negociación colectiva.

Desde Iglesia por el trabajo decente en Zaragoza nos comprometemos a trabajar para avanzar en esa dirección, e invitamos al conjunto de la iglesia diocesana a sumarse a esta iniciativa. Podéis contactar a través de itrabajodecentezgz@gmail.com.

Para conmemorar esta Jornada en la diócesis, hemos organizado una conferencia el próximo 4 de octubre (miércoles) a cargo de David Pac Salas, profesor de Sociología en la Universidad de Zaragoza y Decano del Colegio Profesional de Doctores y Licenciados en Ciencias Políticas y Sociología de Aragón, con el título: Sociedad actual y trabajo: ¿De qué trabajo hablamos?, y que tendrá lugar en el Centro Joaquín Roncal (c/ San Braulio 5-7 de Zaragoza) a las 19 horas.

“… para que el trabajo sirva para realizar a la persona, además de satisfacer sus necesidades básicas, ha de ser un trabajo digno y estable… La apuesta por esta clase de trabajo es el empeño social por que todos puedan poner sus capacidades al servicio de los demás. Un empleo digno nos permite desarrollar los propios talentos, nos facilita su encuentro con otros y nos aporta autoestima y reconocimiento social. La política económica debe estar al servicio del trabajo digno. Es imprescindible la colaboración de todos, especialmente de empresarios, sindicatos y políticos, para generar ese empleo digno y estable, y contribuir con él al desarrollo de las personas y de la sociedad. Es una destacada forma de caridad y justicia social. Defender el trabajo decente significa poner en el centro a la persona en vez de la rentabilidad económica; ir más allá del empleo y distribuirlo justamente; reconocer los trabajos de cuidado necesarios para la vida; luchar por condiciones dignas y el cumplimiento de los derechos; conciliar trabajo y descanso; y desvincular derechos y empleo. Es una misión irrenunciable ante el aumento de las desigualdades y de la pobreza laboral. Y es esencial para una sociedad más decente”. (Iglesia, servidora de los pobres, instrucción pastoral de la Conferencia Episcopal Española, señala 3.6).

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