Comunicado ante las medidas del gobierno

La crisis económica que vivimos tiene que ser abordada, principalmente, desde sus causas y víctimas, y desde un juicio moral que nos permita encontrar el camino adecuado para su solución. (Declaración ante la crisis moral y económica. CEE)

Desde la Delegación Diocesana de Pastoral Obrera queremos hacer una denuncia de las medidas adoptadas por el Gobierno pues consideramos que tanto en su forma, como en su contenido, son unas medidas injustas, que abren la puerta a un mayor empobrecimiento, y se ven agravadas, además, con la amenaza de una reforma laboral que recorte derechos laborales que tantas luchas y sacrificios costó conseguir.

Se trata  unas medidas exigidas por el capital, que ponen la prioridad en la rentabilidad de los grandes capitales, condenando a la miseria a los sectores de la población más desfavorecidas, en nuestro país y en el Tercer Mundo y que muestran la incapacidad de los dirigentes mundiales para percibir la magnitud de la crisis, como manifiesta su obsesión por paliar los efectos negativos -para las grandes empresas- en lugar de abordar sus causas (no se penalizan las transacciones financieras especulativas, no se actúa contra los paraísos fiscales,…). Una imposición que pone en peligro la democracia, ya que revela un secuestro de la política -expresión de la soberanía, la voluntad popular y el bien común-, por los intereses particulares y egoístas la economía.

Estas medidas acentúan el empobrecimiento de millones de familias trabajadoras, pues a los 4.600.000 parados y los 3.720.000 trabajadores con contrato precario, se unen ahora el recorte salarial de los empleados públicos y la congelación de las pensiones, con el objetivo de ahorrar 6.000 millones de euros.  También afectan a las políticas sociales (se endurecen las condiciones para acceder a la jubilación parcial, se recortan gastos en la ley de dependencia, se recorta la ayuda al desarrollo).

Unas medidas totalmente desequilibradas e injustas, pues implican importantes sacrificios a los trabajadores y a los sectores más débiles de la sociedad, y no afectan a los sectores con más recursos. Inmoralidad agravada con la renuncia a exigir responsabilidades a los responsables de la crisis, y hacerla pagar a quienes no la han provocado y más la sufren.

El Gobierno no ha estado a la altura necesaria, ni a la hora de buscar soluciones, pues cabía obtener recursos para reducir el déficit con otro tipo de medidas como el control de la especulación financiera y de la evasión fiscal, la progresividad fiscal, emergiendo la economía sumergida, la reducción del gasto militar,…, ni a la hora de establecer un reparto equitativo, pues se ha doblegado a los poderes financieros y económicos. Tampoco la oposición mayoritaria ha estado a la altura exigida, con un cuestionamiento permanente de las medidas, favoreciendo el afán especulativo de los mercados, alentando discursos basados en la xenofobia y el egoísmo nacionalista, en base a intereses electoralistas.

A pesar de todo, pensamos que la crisis sigue siendo tiempo de esperanzas y alternativas, que es posible  salir de la misma de manera satisfactoria con el esfuerzo y la participación de todos; repartiendo los esfuerzos de un modo justo, exigiendo mayores sacrificios a quienes más tienen; reconociendo y corrigiendo los errores y desmanes producidos, .. También está siendo una oportunidad para favorecer la concienciación de muchas, para hacernos más generosos, …

Estamos convencidos de que no basta con relanzar la economía para solucionar el drama los parados (la experiencia nos dice que los sectores más débiles han sido siempre los que han pagado los costes de la salida de la crisis), sino que la economía, la empresa, los beneficios,.. se han de repensar desde la centralidad de la persona y la primicia de trabajo sobre capital, y desde un conjunto de valores morales, como responsabilidad social, solidaridad, justicia,  sentido del bien común, cuidado del medio ambiente, respeto a los derechos humanos,… que no son “antieconómicos”, sino condición imprescindible para su adecuado funcionamiento.

Desde la Delegación de Pastoral Obrera animamos a seguir manteniendo un compromiso en el trabajo, el barrio, el  sindicato, la asociación…, que haga posible unas condiciones favorables para el establecimiento de otro tipo de medidas más justas y solidarias. Y lo hacemos desde el convencimiento de que, siguiendo las enseñanzas del Evangelio, “la inversión en justicia, honradez, verdad, trabajo, creatividad humana, respeto a los derechos, fidelidad… es la inversión más rentable”.

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